lunes 11 de abril de 2011

"EL PRIMER PROBLEMA PARA QUIEN DESEA CONOCERSE A SI MISMO ES LIBRARSE DE SU IMÁGEN FALSA Y VERSE TAL COMO ES"-OSHO



El problema está en que lo que se ve no es muy hermoso y por eso es necesario crear imágenes bellas detrás de las cuales ocultarse. Si te ves a ti mismo en toda tu desnudez, la escena no será muy agradable. Verás ira, celos, odio y millones de cosas malas a tu alrededor. Crees que amas de verdad, pero lo que ves son los celos, el deseo de poseer, el odio, la ira, y toda clase de cosas negativas. Crees que eres una persona maravillosa, pero cuando te adentras en ti, descubres la fealdad.

Entonces, volteas la espalda inmediatamente.

Por eso, los budas han enseñado durante miles de años "conócete a ti mismo", pero nadie escucha. Conocerse a sí mismo parece muy difícil.

¿Por qué?

Porque es preciso enfrentarse a unos fenómenos desagradables y pasar a través de ellos. Tienes un ser hermoso en tu interior, pero ese ser no está en la periferia sino en el centro mismo.

Y para llegar al centro, debes pasar por la periferia. Y no puedes escapar, no hay escapatoria posible; debes pasar a través de toda la fealdad, la negatividad, el odio, los celos, la violencia, la agresión.

Solo podrás llegar al centro si estás listo y lo suficientemente maduro para pasar por la periferia.

Entonces, la escena cambia. En el centro eres Dios.

En la periferia eres el mundo —y el mundo es repugnante—.

En la periferia no eres más que una sociedad en miniatura, y la sociedad es repugnante. En la periferia eres un Napoleón, un Hitler, un Gengis Khan, un Tamerlán, y todos los políticos, y todos los orates del mundo. En la periferia eres una miniatura de todo eso; eres toda la historia de agresión, violencia, opresión y esclavitud.

Recuerda: en la periferia eres la historia que pertenece a este mundo. Todo entra en ella; tiene que ser así porque la mente no es propiedad privada sino un producto social. La mente porta todos los gérmenes del pasado, todas las enfermedades del pasado, toda la fealdad del pasado, porque la mente pertenece al colectivo. Hay ciertos momentos en los cuales ves emerger tu propio Gengis Khan, tu propio Hitler. Hay momentos en los cuales reconoces que quisieras asesinar, matar y destruir al mundo entero.

Debes ser muy valeroso para pasar por la periferia y convertirte en observador.

Y si puedes atravesar esa periferia con su sociedad y su historia, podrás llegar al centro, donde eres Dios mismo.

Allí encontrarás la belleza infinita —una belleza intacta, que no ha sido tocada por la sociedad, y que no es la periferia—. Entonces, serás como el bebé recién nacido, fresco como la gota de rocío matutino, sin contaminación. Pero para llegar a eso, debes pasar por toda la fealdad. Debes cruzar por toda la historia de la humanidad. No puedes optar por evitarlo.

Eso es lo que has estado haciendo. Por eso, ha sido tan difícil que te conozcas a ti mismo —porque has querido evitarlo—.

La única forma de evitarlo es cerrar los ojos para no ver.

Crear tu sueño privado para verte como deseas ser, con todos los ideales, utopías e imágenes maravillosas.

Excavar un pequeño nicho cerca de la periferia —lindamente decorado— y no mirar hacia la periferia, sino sencillamente darle la espalda.

Heráclito dice: "¡Conócete a ti mismo!", porque es la única sabiduría.

Temes salir de tu nicho decorado porque muy cerca está el volcán, el cual puede erupcionar en cualquier momento. Entonces, la gente habla del autoconocimiento, se hacen debates sobre el tema, se escriben libros, se crean sistemas, pero nadie se atreve a incursionar en él. Incluso quienes hablan continuamente de conocer el ser no hacen más que ponerlo en palabras, discutirlo, debatirlo, pero nunca lo ponen en práctica.


El conocimiento de sí mismo es una vivencia, no una teoría.

Las teorías no ayudan. Las teorías simplemente entrarán a formar parte del decorado. No romperán el hielo. No romperán la periferia. No llevarán hasta el centro.

Observa lo que pasa: si te dicen que eres Dios, te sientes feliz; si te dicen que tu alma es eterna, te sientes inmensamente feliz. Pero también esas teorías se convierten en parte de la decoración. Son el mismo truco, puertas de escape, y no ayudan. Basta con recorrer la India, donde todo el mundo sabe que todos son parte de Dios, todos son brahman —pero miren la vida que viven y su fealdad—. Miren la vida de las personas que hablan de Dios y no encontrarán en ella ni un gramo, ni siquiera una partícula atómica de lo que dicen. Lo dicen no para convencer a los demás, sino para convencerse a sí mismas. Pero permanecen en la periferia y temen moverse.


El miedo persiste. Es necesario abandonar el miedo.


Recuerda que para poder llegar al estado de máxima dicha, primero tendrás que soportar un largo sufrimiento. Para alcanzar lo infinito, lo eterno, tendrás que pasar por lo temporal, por toda la historia de la humanidad.


Está incorporado en cada una de las celulas de tu cuerpo, de tu mente y de tu cerebro.


No puedes evitarlo. Todo el pasado está en ti y debes atravesarlo. Es una pesadilla, una pesadilla muy, pero muy larga, de millones de años, pero es preciso pasar por ella. He ahí la dificultad. OSHO